LA ESCUELA MEDIA N° 8 DE MORÓN

COMO EL ESFUERZO CONSTRUYÓ UNA ESCUELA EN 40 AÑOS... 

Cursaba la primaria, allá por 1960, en la Escuela N° 1 de Morón, en San Martín y Carlos Pellegrini. Empezamos a escuchar quejas de las maestras, por que aparecían abiertos los armarios, rotas las láminas que dejábamos en las paredes, faltaban cosas. ¿Qué sucedía? Se había "prestado" el edificio para que después de la primaria funcionara una escuela profesional. Los vecinos se quejaban de como se portaban al entrar y al salir, "los de la noche" eran un desastre! Cuando terminé la primaria en 1962 ya las quejas eran menos y los vecinos notaban una mejoría. 

Después de muchos años, recibido de profesor, en 1986 me convocaron para tomar unas horas en la que ya era la Escuela Media N° 8 de Morón, secundaria con tres turnos. Seguía usando el edificio de la primaria para el turno vespertino, y los otros dos funcionaban en edificios prestados o alquilados. Estuve dos años solamente, pero mi esposa, también profesora, ingresó en la misma escuela. Aportaba dinero todos los meses, junto con el resto de los profesores, para alquilar una casona en Ntra. Sra. del Buen Viaje casi esquina Casullo. En Octubre de 1990 comenzó la construcción del edificio propio sobre la misma calle  Buen Viaje, entre French y Río Piedras. 

La construcción de la escuela fue financiada como es lógico por la Provincia de Buenos Aires, pero a diferencia de otras tuvo un aporte muy importante de la Cooperadora y del personal. Los planos fueron hechos por técnicos que daban clase, que donaron lo que les correspondía cobrar por su trabajo. Directivos y docentes que colaboraban viajaban continuamente al ministerio de Educación en La Plata para conseguir fondos. Tuve ocasión de acompañar a mi esposa alguna vez y encontré profesores trabajando en la construcción. Esto además de la realización de rifas y otras formas de recaudación de dinero. En 1992 se comenzó a utilizar el nuevo edificio, sin ceremonias rimbombantes ni funcionarios diciendo discursos. Faltaba una segunda parte que se habilitó en 1993, para completar más de veinte aulas habilitadas.

Llegó luego la caótica implementación que realizó la Provincia de Buenos Aires de la Ley Federal de Educación, que fue completamente tergiversada en cuanto a sus objetivos. Las escuelas secundarias y los profesores fuimos víctimas de innumerables cierres de cursos, traslados, división de horas. Casi todas las escuelas de Morón se achicaron. La excepción fue la Media N° 8, que se convirtió en la preferida por los moronenses para inscribir a sus hijos en primer año del "polimodal".

Hacia 2000 se consiguió adquirir una casa grande enfrente de la escuela, donde se habilitaron dos aulas al frente, y -nuevamente con el esfuerzo de los docentes y la Cooperadora- se construyó detrás un gimnasio para las clases de Educación Física.

Todo esto no hubiera sido posible sin la dirección de la profesora Beatriz Laurencena de Busquet. Con poco más de treinta años de edad, en 1961, tomo la dirección de aquella escuela profesional de mala fama. Treinta años después vió en el edificio propio la culminación de una tarea que ejemplifica como pocas lo que puede lograrse con el esfuerzo, la dedicación y el amor por una profesión. Para los que no conocen el sistema educativo, existe una maraña burocrática que se convierte en una máquina de impedir. La Sra. de Busquet nunca dudó en enfrentar a inspectores y otros funcionarios que desde la comodidad de sus escritorios toman medidas absurdas, y cuando llegan a una escuela se preocupan por nimiedades. Vivía para la escuela. Se la encontraba en los tres turnos. Su esposo, también profesor, lijaba bancos y mesas, pintaba, arreglaba enchufes, solucionaba los problemas de la instalación de agua. En una ocasión en que hubo problemas con el personal auxiliar el matrimonio fué durante el fin de semana a la escuela para lavar los baños. ¿Cuántos directivos son capaces de hacer esto? 

...Y LA MALDAD LA DESTRUYE EN POCOS MESES   

Volví a la Media N° 8 en 2001, al cerrarse cursos en otra escuela donde trabajaba. Tuve poco trato con la Sra. de Busquet, y lamentablemente nunca le manifesté mi admiración por su tarea en la escuela. Tenía un carácter muy fuerte. Carácter que le permitió construir la escuela pero también le granjeó la enemistad de una parte minoritaria del personal de esa misma escuela, de esos profesores que dicen defender la "escuela publica" en huelgas y manifestaciones, pero que son capaces de aceptar cualquier cosa por comodidad, temor u obsecuencia. O que llegan a decirle a los alumnos que no paguen la cuota cooperadora por que "a las escuelas las tiene que mantener el estado".

El 6 de Agosto de 2005 murió la señora de Busquet. En este caso, creo que su obra no la sobrevivirá. A la desgracia de la pérdida de su directora, la escuela sumó otra calamidad: la dirección, por obra de uno de esos "concursos" que utiliza el sistema educativo para designar autoridades (supongo que determinando cuál es el más obsecuente de los candidatos), quedó en forma interina en manos de uno de sus "enemigos", el profesor Andrés Martín, con más de veinte años de antigüedad en el establecimiento, disfrutando por lo tanto de los frutos del trabajo de la Sra. de Busquet. Se hizo notar enseguida, al negarse en primera instancia a permitir la colocación de una placa en homenaje a la directora fallecida en el hall de entrada. Tras muchas discusiones, la placa fue "estratégicamente" ubicada de forma que queda oculta tras la puerta que da al patio.  

Esto no satisfizo los deseos de "venganza póstuma" de Martín. Con la excusa de "reorganizar" la escuela por que es muy grande y difícil de dirigir (¿para qué se presentó al concurso entonces?), dispuso arbitrariamente el cierre de cuatro cursos de primer año, dos en turno mañana y dos en turno tarde. Destinó las aulas restantes a otras funciones, algunas de ellas a concretarse en el futuro... Cerró la inscripción para primer año en el turno mañana a comienzos de Diciembre. Para evitar que las aulas que se adquirieron enfrente con tanto esfuerzo sean usadas por la escuela ofreció o aceptó sin discusión que sean "prestadas" a un Jardín de Infantes vecino, aunque esto implique suspender las clases de Educación Física. 

Unos cuarenta docentes quedan desplazados por la medida en momentos en que es muy difícil conseguir trabajo, al tiempo que más de cien alumnos pierden la posibilidad de ser inscriptos en la escuela elegida. 

Todo esto fue realizado sin escuchar al Consejo Consultivo formado por las profesoras jefas de los distintos departamentos y sin avisar al resto del personal, a pesar de haber recibido notas que nunca contestó. Hoy se presentó lo actuado como hecho consumado en una reunión, a solo tres días de la iniciación de clases, con un largo autoelogio del director interino, matizado con las consabidas críticas, directas o disimuladas, contra la dirección anterior. Es increíble, pero la reacción del personal de la escuela no fue unánime, aunque una mayoría ha optado por resistir la medida, con mayor o menor vehemencia. Personalmente me resulta imposible permanecer calmo ante la canallada cometida por Martín y la hipocresía de quienes lo avalan: otros "enemigos" de la directora fallecida; los obsecuentes de siempre; los que lo critican ferozmente a sus espaldas y luego lo aplauden; una inspectora que quiero creer que ha sido engañada por Martín, por que de lo contrario se deduce que ha optado por la fórmula que lamentablemente es bastante común en  estos funcionarios: menos cursos, menos alumnos, menos docentes es igual a menos trabajo, y el sueldo sigue siendo el mismo...

Mi decisión es resistir por todos los medios legales, ya que me sentiría muy mal aceptando desplazar a otro docente por el capricho de Martín. Pero tengo pocas esperanzas de que se revea la medida, dado que está a tono con la realidad de un país en el que prevalecen los desatinos, la  deshonestidad, el revanchismo, la prepotencia. Y lo peor es que en el caso de que alguien ordenara reabrir los cursos ya el daño está hecho. Esperemos que pronto llegue a ocupar la dirección una persona capacitada y sin mala intención, pero se encontrará con el personal enfrentado y con escasas posibilidades de mantener viva  la escuela que dejó como legado la Sra. de Busquet y quienes con ella colaboraron.

¿Qué calificativo merece quien perjudica sin necesidad a cuarenta personas, que hasta hace unos meses eran sus compañeros de trabajo? Me viene a la memoria una frase, creo que de Séneca, que lo define exactamente: 

"Las víboras, como no pueden elevarse, se arrastran y pican a los demás"

 

Enrique Dufau

3 de Marzo de 2006