Qué difícil resulta no soñar alguna vez con ganar un juego de azar, ¿te ha pasado? Así como componer una música de cuento y quedarse en la memoria infinita de los oyentes. Es que la idea de resolver todos y cada uno de los dramas financieros, e incluso armar el soñado estudio de grabación y olvidarse de las deudas lo pueden todo.

Cierto es que resulta fantasioso, pero no imposible, al menos siempre podremos intentar con un nuevo número a la lotería del momento,  https://www.loteriasmundiales.com.ar/Quinielas/correntina , ¡quién dice! Se trata así de un entretenimiento que, como las notas musicales en su máxima expresión, nos motivan a más, a viajar levitando en ese mundo imaginario donde todo es factible.

Aunque hoy nos toca unir. Música y lotería se pueden fusionar en un concepto de otro mundo que invita a creer y emocionarse más allá de los premios. La música guarda relación sensitiva instintiva con el ocio y la fe, y así, se mezcla en canciones y melodías que recuerdan y hablan de éxito, de suerte, de esperanza y de alegría.

Así como cuando estamos felices bailamos al son de una letra, aunque solo hubiéramos acertado una cifra, o quizás ninguna, pero nos brota divertirnos, hay muchas melodías que son elegidas por su ritmo y letras para musicalizar los premios grandes o las publicidades de juego, esas que todos imaginamos ganar.

¿Y por qué no? Si para acercarse al pozo hay que jugar. Algo que cada vez es más simple gracias al acceso a las compras online de extractos de las más variadas Loterías mundiales a un clic, además de podés adquirirlo en un dos por tres en agencia.

Si solo se trata de hacer desde lo concreto, teniendo expectativa desde lo irracional, esa sensación linda de la vida que hace vibrar a la espera de un resultado que puede llegar o no, pero que vibra. La música y la jugada son herramientas de comunicación fuertes que pasan de personas en personas y que conectan más allá de lo descriptivo. Son tareas que expresan situaciones, momentos, anhelos, que rara vez saben de lógica, pero que acercan. Nos animaríamos a decir que es la vuelta al nido, cuando nos permitimos jugar, nos dejamos llevar por lo que va dentro, no por la mente que frena.

Es que, ¿por qué no tentar a la fortuna desde lo que nos moviliza en el interior? Esa música que sale y pide creer y gritar que es posible. Quién dice, la suerte esté más cerca de lo que parece. Y esta vez toque cantar las cifras de la victoria. Sí, esas que fueron elegidas al detalle luego de un sueño preciso. Al final, nada parece azar, más bien una relación simbiótica que todo lo conecta, e invita a impulsarse.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *